Hay libros que me tocan por dentro, remueven cosas. Este es uno de esos. Además a veces mataría por poder hablar con quien lo ha escrito. Me encantaría poder charlar con Laura Freixas.
Esta novela trata sobre la lucha de todas las hijas por marcar la diferencia y ser distintas al modelo de mujer que se nos muestra: la madre. Es una vuelta al pasado a modo de revisión de la relación con la suya propia, de revisión con compasión, amor y ternura. Su madre es esa mujer en el espejo en el que ella se mira y la mirada de la autora evoluciona a medida que avanza el libro.
Es la lucha de la madre de la autora, Matilde, contra lo que representa la de ella misma. Darse cuenta de que los orígenes de esta, lo que supuso haber crecido con tan poco, que solo hizo trabajar y trabajar, sin recibir reconocimiento alguno por ello. Pero también se dio cuenta de que todo lo que hizo su madre era por amor, un amor incondicional.
Mi abuela quería a su hija por encima de todas las cosas y mi madre la quería a ella con un amor inmenso… pero al mismo tiempo triste. Un amor hecho de cariño, alegría, gratitud… pero también de compasión y de lástima. De suspiros, de infinitos: «Pobre mamá». […] Mi madre habría querido proteger a su madre de las injusticias, pero no podía cambiar las leyes, las costumbres y, sobre todo, a su padre. Solo pudo iluminar con amor la vejez de su madre, como su madre había iluminado la infancia de ella.


