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«Mi madre en el espejo» o cómo romper, diferenciarse y crecer desde la gratitud

Hay libros que me tocan por dentro, remueven cosas. Este es uno de esos. Además a veces mataría por poder hablar con quien lo ha escrito. Me encantaría poder charlar con Laura Freixas.

Esta novela trata sobre la lucha de todas las hijas por marcar la diferencia y ser distintas al modelo de mujer que se nos muestra: la madre. Es una vuelta al pasado a modo de revisión de la relación con la suya propia, de revisión con compasión, amor y ternura. Su madre es esa mujer en el espejo en el que ella se mira y la mirada de la autora evoluciona a medida que avanza el libro.

Es la lucha de la madre de la autora, Matilde, contra lo que representa la de ella misma. Darse cuenta de que los orígenes de esta, lo que supuso haber crecido con tan poco, que solo hizo trabajar y trabajar, sin recibir reconocimiento alguno por ello. Pero también se dio cuenta de que todo lo que hizo su madre era por amor, un amor incondicional.

Mi abuela quería a su hija por encima de todas las cosas y mi madre la quería a ella con un amor inmenso… pero al mismo tiempo triste. Un amor hecho de cariño, alegría, gratitud… pero también de compasión y de lástima. De suspiros, de infinitos: «Pobre mamá». […] Mi madre habría querido proteger a su madre de las injusticias, pero no podía cambiar las leyes, las costumbres y, sobre todo, a su padre. Solo pudo iluminar con amor la vejez de su madre, como su madre había iluminado la infancia de ella.

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Hamnet, una historia de mujeres

Tenía muchas ganas de leer a Maggie O´Farrell, no paraban de llegarme comentarios sobre ella de amigas que son grandes lectoras. Confieso que primero vi la película, me sirvió para enamorarme de Jessica Buckley y el orden de los factores no alteró el producto. Pasados unos meses, en el club de lectura feminista en el que estoy, propuse leernos Hamnet y mis compañeras aceptaron.

Me ha gustado mucho su prosa lenta y preciosista, su manera de describir, de capturar emociones y crear imágenes con las palabras. A su vez sabe generar un ritmo que genera ansiedad, el hecho que va a pasar y que pausa para volver al pasado una y otra vez, para ir presentando los diferentes personajes y situarlos en ese día concreto en que se desencadenan los hechos.

Lo primero que sorprende al leer el libro es la ausencia total del famoso escritor, William Shakespeare. La autora no lo nombra. Cuando habla de él usa los términos: «su marido», «el hijo», «el preceptor de latín». Habla de lo que hace, de la posición social que ocupa. Haciéndolo, deja claro que no tiene importancia alguna para el transcurso de la historia, como suele suceder con los personajes femeninos en muchas novelas. (Por cierto, me encanta Bartholomew, el hemano de Agnes, preocupado por ese pijo con botas que no sabe hacer nada con las manos, ¿sabrá cuidar de su hermana?) Leer más