Familia feliz con dos perros y una gata

En Septiembre de 2017 nos compramos una casa en el campo, para vivir, no para ir de vacaciones. Jose y yo siempre habíamos dicho que en un piso no tendríamos un perro en un piso, pero sí en una casa. Por ello, ese mes de septiembre empezamos a hablar de aumentar la familia. Nuestro entorno que lo sabía, no paraba de bombardearnos con fotos de perritos buscando un hogar, pero como estábamos reformando la casa, decidimos no tenerlo hasta que no viviéramos con él en la casa.

Mientras tanto teníamos a Frejya, una gata que ya vivía en la casa. Ella nos acogió sin problemas y nosotrxs encantados, incluido Jose que tiene alergia a los gatos.

Durante ese proceso de terminar unas obras que se iban alargando, para nuestra desesperación, hubo una campaña importante para adoptar de la Sociedad protectora de animales y plantas de Málaga. Jose miró por internet y se enamoró de Noix, una perrita de dos años, preciosa. Marrón, mezclada, con hechuras de pastora alemana.

El enamoramiento fue extensivo, la familia al completo la quería en casa. Decidimos ir todos a conocerla y ver qué teníamos que hacer para que viviera con nosotrxs. Nos preocupaba cómo se llevaría con nuestra gata, si le gustaríamos nosotrxs, si tendríamos que verla muchas veces para irnos conociendo… Sobre todo si podríamos decir que la queríamos, pero dejarla allí hasta que las obras de la casa estuvieran terminadas, para que ella no estuviera sola en la casa, sin su familia adoptiva.

La ví en cuanto entré. Alta, esbelta, tranquila, juguetona… Vimos cómo interactuaba con otros perritos. Preciosa.

Allí en la protectora nos atendió la responsable de la sección donde la perra estaba. Nos habló muy bien de ella. Se llevaba bien con los gatos, la podíamos dejar allí hasta que nos fuerámos a vivir… Luego la voluntaria de la protectora pasó a preguntarnos a nosotrxs.

Va a estar sola? Claro, mientras nosotrxs no estemos en casa (colegio, trabajos, actividades extraescolares…). Va a dormir con vosotrxs en casa? Pues no sé, ya iremos viendo. Porque Jose, que sepamos, es alérgico a los gatos, a los caballos… Pero va a estar con nosotrxs claro, ya tenemos una gata que duerme en la casa, y hay caballos en nuestra parcela. Noix va a estar muy bien, quieres ver fotos de dónde va a estar? Tenemos un campo precioso va a tener mucho sitio para correr. Nunca hemos tenido un perro somos nuevos en todo esto, ya iremos viendo, no?Ella nos dijo: la política de la protectora es que si los perros no duermen en la casa no se dan en adopción, que luego la gente los deja solos y los deja atados con cadenas… Eso es una barbaridad, le dijimos, nosotrxs no vamos a hacer eso, cómo la vamos a dejar encadenada! Se dio media vuelta, cerró la verja y nos dejó con la boca abierta, ni siquiera tocamos a Noix.

Mientras, mi hijo Lucas, que le había pedido permiso para tocar a un perrito que venía con ella y estaba jugando con él, me miraba sin parar de hacer preguntas. Y Noix? La vamos a ver? Vivirá con nosotrxs? Como los demás, no entendía nada. Se quedó pensativo y no abrió la boca más. Hasta que ya de vuelta a casa en el coche dijo con su sabiduría de 10 años: y si pedimos referencias y se las llevamos para que vean que somos buenas personas?

Esta mañana de camino al trabajo no sé por qué me he acordado de Noix, espero que sea feliz y tenga una familia que la quiera mucho. El hecho de que nos dijeran que no, me dejó tocada, no entendí que prefirieran dejar a un animal encerrado en un chenil, antes que con una familia que lo quisiera y con un campo para correr. De qué sirven las campañas de adopción si no se sabe ver/escuchar a las personas que quieren adoptar. A lo mejor hace falta formar al voluntariado para estas situaciones, establecer protocolos de seguimiento, supongo que los habrá ya, para ver si se está cuidando bien a los animales. Por supuesto hay que mirar con quién se va ese animal, si lo van a atender bien, si lo van a cuidar… Pero hay que ver la foto completa.

Nosotrxs ahora somos familia numerosa, hice spoiler en el título.

Ya vivíamos en Álora, era abril y se acercaba mi 50 cumpleaños. Dije que no quería regalos, que quería un perro. Fuimos a Verdecora a comprar comida para Frejya y conocimos a Sirius, que la Asociación GAB tenía allí en adopción junto con toda su camada. Un cachorrito mezcla de border collie con perro de aguas. Negro como la noche, con un penacho blanco en el pecho. Era un poco más grande que mi mano, fue cogerlo en brazos, tocarme el pecho con su pata y robarme el corazón.

A esa entrevista fuimos con mucho miedo, sin saber qué decir ni sobre nosotrxs, ni sobre nuestra casa. Temíamos que nos rechazaran de nuevo. Lucas estaba muy asustado e iba pensando qué nos podían preguntar y cómo debíamos responder. Gabriel, el representante de la asociación, fue paciente, supo ver nuestra emoción. Nos trató con cariño y con respeto. Natalia, la veterinaria de Verdecora, vio lo nerviosos y emocionados que estábamos, lo depositó con ternura en mis brazos y me dio un abrazo. Gracias por ello.

Esa noche, y las siguientes, dormí con Sirius velando su sueño, igual que había hecho con mis dos hijos.

En junio, cual si nuestra casa fuera un orfanato, alguien tuvo a bien abandonar un cachorrito precioso, con apenas un mes de vida. Decidimos acogerlo también y darle un hermanito a Sirius. Mi hijo lo llamó Nieve, porque es blanco como la nieve. Aunque casi siempre lo llamamos ” el Gordo”, como hace mi hija Carmen, porque es muy tranquilo y grandote.

Esta mañana, al despertar, me han recibido alegres como siempre, les hemos puesto el desayuno. Se han repartido besos y abrazos a partes iguales entre los perrunos, los humanos y la gata. Esta mañana pensaba que si tuviéramos a Noix, probablemente no hubiera buscado a Sirius. Supongo que todas las cosas que nos van pasando en la vida son por algo.

Pues eso, que somos una familia feliz con dos perros y una gata.

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