Pequeña gran revolución

 

Bienvenida a casa,
Pequeña gran revolución,
Que con tus pasos marcas un nuevo rumbo
en dirección a nuevas montañas que parecen menos altas
Con cada palabra que nace en tu garganta,
pequeña gran revolución.

Si hubiera conocido esta canción el día que viniste a mí, te la hubiera cantado. Nos fue bien con Antonio Flores cuando te tenía entre mis brazos. Muy bien.

Ya sonreías zalamera con tus ojazos, que desde el primer día se adivinaban oscuros. Pero hoy, 14 años después, y viendo la mujer en que te estás convirtiendo, si hubiera conocido a Izal, te hubiera cantado esta.

Tú fuiste ese 11 de marzo de 2003 “nuestra pequeña gran revolución”. Con tu sonrisa grande, sin llorar, apoyando tus manitas sonrosadas en mi pecho para verme mejor (porque me miraste, directa), sonriendo desde  el primer día. Qué felicidad tan grande! Cómo lloraba yo! Uno de los momentos más intensos de mi vida. Éramos las dos novatas en esto de ser madre e hija.

No nos ha ido mal en estos 14 años. Ha sido/Es un placer ver crecer tu gran sonrisa, confirmar que el optimismo no decae nunca a tu lado, la fuerza con que emprendes tus compromisos, la pasión con que defiendes tus ideas, escuchar tus charlas monotemáticas sobre lo que tú ya sabes, oír tus BSO a todas horas una y otra vez (empezamos con el fantasma de la ópera y ha sido un non stop the music), verte dibujar en cualquier cacho de papel, descubrir que brotan ideas de tus manos, estar junto a ti para sentir contigo curiosidad por todo… Todo es luz a tu lado.

También hay sombras, son las que hacen que seas más tú y te hacen mejor, te hacen más fuerte.

Que tu ferocidad me deje huella,
Que ahuyente mi maldad
Y aleje bestias.

Cumples 14 años, edad importante, vas abandonando la niña y se ve cada día más claramente la mujer que vas a ser. Hoy sólo puedo desear que tus pasos te lleven muy lejos, pero espero que sigas queriendo volver a nuestro lado; que no te dé miedo de volar, si dudas no pasa nada, yo también he sentido inseguridad alguna vez (muchas veces); que vayas por la vida de frente, con quien tú quieras, y amigable, como ya eres; repartiendo tu risa, dibujos, canciones por donde quiera que vayas.

Vive, pero sobre todo

Que tu curiosidad no desaparezca
Y crezca como lo hacen ahora tus piernas,
Las que te llevarán tan lejos como quieras,
Comiéndote la vida a manos llenas.

Te quiero.
Mamá

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