Solo nosotras, los chicos a un lado

Este tema sale entre nosotras muy a menudo últimamente. Dónde se posiciona un hombre en una asamblea feminista? Callado escuchando y aprendiendo? Activo aportando?

Quienes hayan participado activamente en movimientos asamblearios, reuniones de partidos políticos o de sindicatos habrán observado cómo son ellos en la mayoría de las ocasiones los que se dirigen a las personas presentes, quienes elevan más la voz, TIENEN la última palabra. Pero sobre todo alguna habrá sido víctima de aquello de “la compañera ha querido decir”.

Acabas de darte cuenta de que tenías algo que aportar, te decides a levantar la mano y a alzar la voz para que te escuchen… pero tu discurso “no se entiende”. Es necesario que ese amable compañero se levante para decir lo mismo que tú, exactamente lo mismo que tú, pero mejor, SIEMPRE LO HARÁ MEJOR. Incluso si es necesario hacer alguna referencia posterior a tus alusiones, se dirá a partir de este momento: “como ha dicho el compañero”.

En las reuniones feministas eso NO SE HACE. Primero porque hemos buscado un espacio para hablar nosotras, para empoderarnos,  para tener argumentos, para aprender, para ESCUCHARNOS, compartir experiencias.

Volviendo al principio… y en este movimiento dónde se ponen ellos? Me gustan las reuniones con ellas y ellos. Me gusta escuchar a las personas que me gustan, aprendo mucho de ellas y de muchos de ellos. Quienes no me aportan nada, pues convivo con ellos, con respeto les escucho, pero si no me enriquecen nada, como diría mi Frida

donde no puedas amar, no te demores

Y dónde se sientan los hombres en esas asambleas? Qué tienen que hacer? Intervienen? Yo quiero que participen, sin invadir mi espacio; que colaboren, sin dirigirme… Pero sobre todo que escuchen y aprendan.

Personalmente eso es lo primero que yo hago en todos los sitios a los que me he acercado y en los movimientos feministas hay mujeres de las que hay mucho que aprender. Hablan de un libro, comentan una canción, una película, un artículo, una experiencia… Y voy robando para aprender y me discuto a mi misma, me cuestiono postulados internos y veo que hay otras posturas. El debate es maravilloso. Hay tanto que aprender.

Y vosotros qué? Pues igual que yo, pero además os toca algo más que a mí. En el próximo wassap de los colegas atrévete a decir que no te gusta esa foto que acaban de mandar de una tía en bolas. Cuando un compañero en el trabajo comente lo buena que está la nueva y todo lo que le gustaría hacerle, atrévete a decirle que es un machista y que se meta esos comentarios por donde le quepan. Cuando llegues a tu casa no saques el culo fuera y asume responsabilidades con tu compañera. Si hablas con tus hijxs sé honesto, comparte emociones y (pre)ocúpate de sus sentimientos. Habla de igualdad y equidad donde puedas, haz que tus compañeros se cuestionen sus posturas sin que te importe que te llamen maricón (a nosotras es feminazi).

Si de verdad dices que eres feminista y quieres que te vea como eso, como un hombre comprometido con mi causa, con la causa de la igualdad, no me basta con que vengas a mis manifestaciones, no quiero que te  pongas una camiseta morada… Ser feminista es otra cosa.

A nosotras nos ha tocado salir al estrado, hemos aprendido a alzar nuestra opinión, haciendo discursos inflamados, las primeras en coger la pancarta. Nos hemos puesto a leer, hemos compartido lo aprendido. Hemos cogido los espacios que nos correspondían. No esperes que te eduquemos y que hagamos el trabajo sucio. Nosotras no te vamos a educar, si te quedas a nuestro lado, si te quedas a mi lado aprenderás a la par que yo. Pero “tu transformación” es cosa tuya. La trasnformación social, la del mundo nos corresponde a los dos.

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