Hace unos días mi hijo me preguntó si mi trabajo me gustaba. La pregunta me sorprendió. En un segundo me debatí entre la sinceridad extrema (nada en absoluto) o lo políticamente correcto (cariño, el trabajo es necesario, estoy prestando un servicio, gracias a él tenemos dinero para vivir,…). Fui sincera (sin extremismos) y le dije que no demasiado (falsa!!!).
Me miró fijamente, qué te gusta hacer entonces? me dijo. Me gusta escribir, me encantaría dirigir un documental, los libros, el arte, … Con la sabiduría de sus 9 años, me dijo que entonces: «por qué no lo haces?» Me desarmó. Por qué no lo hago? Leer más









